Ver pasar al Otro, mirarlo profundamente, intensamente y saber que ahí en ese Ser que camina, que me mira (o que quizás no) hay historias,anhelos, proyectos, miedos, felicidad e infelicidad, logros y pérdidas, afectos y odio. Hay toda una humanidad que pasa frente a mi. Son sólo segundos de ese cruce, sin embargo si lo veo a quien no se quién es, admiro desde ya su presencia, su existencia, su estar en el mundo.
Rico, pobre, alto, bajo, gordo, flaco, analfabeto, docto, joven, anciano, cruel y bondadoso, apático y militante... Todos y cada uno. En un mismo momento, pero en su singularidad.
Y cuando no está (porque así de finitos somos) su ausencia se manifiesta, se siente.
Sencillo, pero sublime. Sea (n) quien (es) sea(n), amo mirarlos!!