jueves, 12 de enero de 2012

Desnudo...

“No pienses que te he perdido de vista”

Dónde estoy? Es lo primero que se le ocurre preguntar. Alguien lo dejó ahí, alguien lo arrojó donde está parado ahora. Mira a su alrededor y no conoce a nadie, a nada. Tanta soledad en medio de tantos cuerpos en movimiento. Calla y observa. Son rostros tan sensibles, similares a bestias salvajes. Escucha sus voces como de niños, rugidos que se pierden en el tumulto del silencio. Se siente "un nada" en medio de un todo, pero está más vivo que nunca! Los mira…trata de distinguir a alguien, sus cabellos y pieles negras, parecen rayos de sol enrulados… Son nadie y todos a la vez...

Quiere dar un paso, pero si lo hace estará muerto, y si no lo hace también…Quién fue el que lo dejó en ese lugar? Con qué propósito? A dónde va? Que alguien le revele su identidad!!!… desnudo vino y desnudo se irá...

No puede volver hacia atrás pues no sabe de dónde viene. Le cuesta caminar entre tantos seres, se siente perdido, grita, a veces llora… sin embargo, nada cambia su “estar ahí”…la angustia es la misma…
Está abrumado por tanto ruido, pero la soledad lo está volviendo loco….









martes, 10 de enero de 2012

des- DICHAS...


"Lo que no sirve se debe tirar a la basura"

Quién no se ha detenido a contar a la luz de las estrellas sus tantas desdichas, sus tantas soledades o batallas perdidas. Desdichas que con el tiempo se transforman en dichas y agradeces haber transitado por ese desierto. Algunos han caído tan profundo que solo la expresión de las penas hace que  se vaya liberando de la amargura que  encierra en ellas. Con el tiempo aprendes a contarlas entre risas y carcajadas.
Aprendes a escribirlas como anécdotas en tercera persona.

Creíste que esta vez me ibas a vencer de nuevo, creíste que nuevamente me verías en el suelo suplicando piedad. Creíste, pero no tuviste en cuenta que la vida me endureció, que la vida y tu elección me enseñó a “perder con dignidad”. Con la cabeza bien en alto, ya no me importa que hagas de tu vida. Lo lamento: fui tan débil, tan soñadora, tan torpe… Aposté a tu hipocresía y no he salido bien.

 Ahora,  mansa como la paloma, astuta como la serpiente…

 




lunes, 9 de enero de 2012

Pura (i) racionalidad...

"La extensión del mar es increíble, pero la del amor es incalculable..."


Deja abierta la ventana de su habitación para que cuando comienza a amanecer puedan entrar los primeros rayos de sol y, desde su cama, contemplar su nacimiento sobre la ciudad. El aire fresco de la mañana roza su rostro en el cual se desliza una lágrima, lo recorre hasta caer en la almohada que tantos sueños la encubrió.
sigue pensando en aquel caballero que conoció en una exposición de libros, firmando autógrafos  de sus propios ejemplares. Lo admiraba desde el primer momento que leyó sus escritos y ese día tuvo la oportunidad de cruzar unas palabras con el, pocas, pero en fin, la hizo "flotar". Se hicieron amigos, amigos de pocas palabras e intensas emociones. Hasta el día que él tuvo que viajar, volver a su patria, volver a su mundo.

El abre la ventana de su modesto aposento que da al mar. Se sienta en su escritorio junto a un cuaderno, un lápiz y una taza de café descafeinado -lleva apenas una cucharada de azúcar- Mientras escribe piensa en aquella simple muchacha que logró sensibilizar su corazón, aunque por pocos días. Sin embargo, no se lo puede explicar. Pero vuelve a su mundo, vuelve a encerrarse en sus historias y en aquello que sí es racional. Un hombre como el no puede permitirse romper los esquemas de la lógica. ¿Qué dirían sus admiradores que tantos años llevan leyendo sus historias fríamente calculadas. No hay lugar aquí para sentimentalismos.
Ella cada vez que abre el libro autografiado por el puño de aquel amor imposible se detiene en la dedicatoria: "Recuerda que eres especial". Nunca sabrá si fue una expresión sincera o sólo la mecánica de su escritura que va colocando a todos para mantener viva la admiración.

Maldita racionalidad!! Todo lo mides, lo piensas, que no dejas lugar a la locura, a amar sin prever gastos y pérdidas, a entregar el alma en una mirada...Matas a quien se atreve, hieres a quien lo expresa!

Sabes? de vez en cuando es bueno creer en cuentos mágicos...

Ella mira lejos y piensa en él.
Él, fija la mirada en el cuaderno y continúa escribiendo.

"Tú has sido especial..."







viernes, 6 de enero de 2012

Espejo Roto


Fuimos invencibles, pero ya ves…

A veces pensamos que las personas son aquellas máscaras con las cuales se nos presentan día a día, situación tras situación. A veces lleva años dejar de “creer” esto… Y cuando sucede, la imagen se rompe en mil pedazos..

¡Qué desilusión! Había puesto toda mi confianza y mirada sobre esa superficie… No aguantó el peso (o no aguanté yo verlo así). Todo se rompió. No puedo volver a armar las piezas, lo intenté, pero ya no se pueden acomodar las partes.
Pudiera asumir un rol hipócrita y dejar que sigan pasando las cosas. No se. Quizás.

Esperaba otra cosa, otra reacción al estímulo. No sabía que era tan débil y cerrada a la vez.
Cuántas cosas pasan por la cabeza cuando cae el espejo, cuando vemos todas sus partes desparramadas en el suelo, como sin sentido. Ese espejo en cual uno se suele mirar de vez en cuando para que le de “el visto bueno” antes de salir al mundo. Qué desilusión!
Tantos obstáculos pasamos y esperaba que esto sea igual. Pero en fin, siempre dijiste “la gente cambia con el tiempo”, en realidad, yo creo que solo manifiesta su propia esencia con el tiempo.

Me arrodillaría a tratar de reponer ese espejo, lo prometo! Pero se ha hecho migajas… Desearía poder dejarte salir, darte la libertad a todo esto… Más quedo en el intento esta vez.
Sólo un milagro pudiera, como retroceder el tiempo, volver todo a su lugar – lo cual no descarto- Sin embargo, asumo la realidad con racionalidad…

Hay, hay, hay.... Esta vez me voy... Se acabó!






jueves, 5 de enero de 2012

Everyday Humanity


 Quién dijo que todo está perdido?, yo vengo a entregar mi corazón...





 Hoy salí a caminar. Casi siempre lo hago, por imposición o por placer. Y siempre veo las mismas cosas,solo que hoy las denuncio aquí, en mi espacio:
 
La gente (y la no tan gente) inundaban los negocios con las compras para las festividades. Todos se encuentran allí: pobres, no tan pobres y los de la “alta suciedad”. En el mismo lugar convergen dos caras de la misma moneda, tantas realidades, tantos sueños, tantos significados de la vida que se ven,  de alguna manera, reflejado en los rostros, en las manos… 

Y, a quién le importa?.... Pues a mi sí!...

Pasaba una mujer con ropas andrajosas, el pelo teñido de la vida y las manos cargadas de trabajo, en sus ojos brillaban la tristeza y el desencanto. Tenía en sus brazos una niña y husmeaba los precios en las góndolas para llevarse aquello que sería –seguramente- el sustento del día. Nadie la mira y en caso de hacerlo, solo es para humillarla con esa mirada que reviste soberbia. Un ente en medio de tanto movimiento. A su lado, lo que a veces decimos: “señoras de la alta suciedad” (no quiero describir tan nefasta imagen).

Miro y prefiero cuestionar lo que veo, aunque sea en mi propia conciencia – se que algún día será más que ello-. Freire, al cual adhiero hasta los huesos, decía que toda transformación es posible en tanto los sujetos involucrados tomen conciencia de su condición de oprimidos y de ahí promuevan un cambio que afectaría a todas las dimensiones de la vida del hombre, en tanto nos vamos haciendo hombres, más que hombres, humanos. Procuremos, entonces, el más elevado don del Hombre: "Hacerse humano"...

Denuncio la injusticia, que tan a flor de piel sale en este sistema. No puedo dialogar con ella, no puedo aceptarla. Miro al Otro y ese Otro es para mi la razón que me hace saber que estoy. Siento con el sus penas, su dolor, su discriminación. Por ello renuncio a hacerme parte del mismo círculo, de sus injusticias, indiferencias y pesimismo reproductor. Prometo que esto no quedará así.

Nietzsche dijo alguna vez: “He aprendido a volar, desde entonces no quiero ser empujado para moverme de un sitio”. Renuncio a nadar hacia el mismo lado que va la masa, prefiero ser como el salmón. Esforzarme, pero cambiar de dirección. Quiero ser un fuego que el día que se apague alguien se haya enterado que existió. No me convence la vida sin ideales, sin utopías, sin lucha. No me convencen los discursos bien armados. No! Me enamora aquella que se levanta con firmeza, que pisa fuerte y que usa su voz!! Dejaremos, en reconocimiento de nuestra Humanidad, de ser marionetas de unos pocos para transformarnos en artífices de nuestra propia vida… 









martes, 3 de enero de 2012

Quiero silencio....


Creo, actúo, veo

Desconcertada. Como un hombre frente a varios caminos. Es que han sido tantos hechos, tantas palabras y tantos sentimientos simultáneamente que aún no logro acomodarlos en mi consciencia y me carcomen el pensamiento como un pájaro el tronco de un árbol.
Estoy en la encrucijada de “seguir” o “abandonar”. Sencillo: cualquiera de las dos opciones desembocaría en la misma respuesta. 

Más guardo silencio, a veces es de sabios hacerlo.


domingo, 1 de enero de 2012

Retrato


 Haces que al mirarte, me mire yo misma.


Todos los días tenía la costumbre de ir a sentarse en la plaza de la ciudad, mirar pasar la gente y, a veces, dar de comer a las palomas que se agolpaban en el centro de tan extenso espacio. Siempre vestía informal: llevaba jeans azules, remera de cualquier color, zapatillas o sandalias y el cabello castaño largo suelto, casi despeinado de tanto jugar con el viento.
Pensaba. Miraba. Pensaba. Buscaba explicación a muchas cosas que le ocurrieron, que la habían “estigmatizado” de alguna manera, trataba de sistematizarlas en alguna fórmula (matemática quizás?) aunque ello resultara imposible. Suspiraba cada vez que lo hacía y hasta en los ojos se le asomaba una lágrima que la contenía, le impedía su afloramiento porque…¿qué diría la gente si la vieran llorar sola en el banco de una plaza?
Así se le pasaban las horas, días, meses y hasta años. Y esos, señores, en una mujer se nota. Hasta la flor más bella con el tiempo, el sol y la lluvia se marchita.
Siempre el mismo paisaje, los mismos árboles, quizás las mismas palomas, la misma bóveda celeste que la contenía. Los mismos interrogantes sin resolver.
Quiso, un día cualquiera, ponerle algo motivante a sus paseos, a su existencia (y no por exagerar). En el banco de la plaza, frente a ella también se sentaba todos los días un sujeto, un perfecto desconocido: tenía aspecto de “intelectual”, de señor de casta alta, siempre vestido de negro, con un sombrero en la cabeza (esos que suelen usar la gente mayor) quizás indiferente a todo lo que sucedía alrededor, pero que siempre lo encontraba mirándola. Sí, desde hace un tiempo notó que de vez en cuando dirigía su mirada sobre ella. Bueno, en fin, más que todo y todos los que estaba y estaban en aquel lugar, aquel sujeto extraño logró captar su atención.
Comenzó a asistir a su rutina con lápiz y papel. Lo iba a describir! Era un juego! Puf, había que entretenerse con algo y él se lo ganó siendo tan diferente al resto de “muñecos de la obra”. Pero ello implicaba mirarlo más, detalladamente. Quizás al acercarse se le iban a suministras los datos como para inferir su edad, tenía que ver el color de sus ojos, su profundidad, el grosor de sus cejas y el largo aproximado de sus pestañas. Vaya detalles para ser captados, pero era lo único que hacía: debía hacerlo bien. Era un desafío. Quizás, si le preguntaba directamente a él, la magia se perdería y ya no tendría sentido. Todo seguiría igual. Los días que llevaba observándolo lograron que realice una “buena” descripción del señor (según ella, era lo más atinada que podía hacer), hasta le tocó el corazón poder hacerlo y algo adentro suyo  se “movió” en  su trabajo. Vaya a saber cómo lo ven los demás que lo cruzan en el camino, con quienes charla, quienes pueden verlo a los ojos, pero yo, yo he logrado ver esos detalles que estoy segura esos otros no han prestado atención. Lo único que quisiera saber es porqué me dirigía la mirada de vez en cuando también. Le debo parecer extraña, ja..¿cómo no?!!!...
Un día cualquiera, uno más del montón, uno más de la suma de días que toca vivir a cualquiera sin propósito de nada, fue como siempre a “su” plaza, se dirigió al mismo e inamovible banco, tenía que dar los últimos retoques a su descripción. Esperó, minutos y horas, la angustia de no saber qué pasó con aquel hombre que siempre estaba ahí la estaba carcomiendo. Jamás, en casi seis meses que llevaba visitando el lugar, había notado una ausencia de él. Cayó la noche y el sujeto no apareció. Aquella presencia ahora tenía sentido. Ya no era solamente un objeto de descripción…¡Cómo hago para verte!!!?
Volvió al día siguiente. Esperó de nuevo esos interminables minutos que aparecen cuando esperas a alguien…No volvió. Extraña sensación se había apoderado de todo su cuerpo…algo en el estómago, una especie de miedo. Un hombre, no tan viejo se acerca a su banco en ese momento y deja sobre él, un paquete envuelto en un papel cualquiera, parecía un regalo. La mira y le dirige unas palabras: “señorita, esto es obsequio de un extraño sujeto para usted que ha pasado meses detenido sobre su figura, sobre su soledad, sobre su mirada lejana. Dijo que usted le llamó la atención más que todos los “muñecos que aquí caminan. Vaya a saber qué ve en usted que otros no lo hacen”. Él ya no volverá.  Y sin más, se fue. La dejó atónita, sin palabras, con el corazón aún más acelerado que antes que cuando pensaba no volvería a saber de él. Abrió el paquete, era su retrato! Aquel buen hombre que ella describía con letras, marcando cualidades visibles, la dibujó sentada en su banco, viendo como pasaba la vida. Plasmó  su mirada perdida en medio de los movimientos, hasta logró pintar sus lágrimas condensadas en el borde de sus ojos. Cada color, luz y sombra del retrato reflejaban algo de ella, como si la conociese de siempre. Al final, una inscripción: “Has logrado que mire de manera diferente”. Él la había visto como nadie antes lo había hecho.

Abrazó el retrato, al fin y al cabo, se abrazó ella misma.