domingo, 5 de febrero de 2012

El Duende de la Luna...

"Dedicado a mi infancia"...

Recuerdo una noche de mi niñez en que me senté en el antiguo patio de la casa, allá en el campo, rodeado de plantas y con una hamaca que colgaba de uno de los postes que sostenían el techo de paja. Allí me senté y a mi lado mi abuela. Con una de sus manos sostuvo las mías y con la otra me señaló el oscuro cielo, en realidad me señaló la Luna. Y preguntó: "Ves el duende que está sentado en la Luna?" .... Mis pupilas se dilataron y las pestañas quedaron, por segundos, inmóviles, enfocadas en aquello que había escuchado. ¡Sí, lo veo!, exclamé, ¡Está recostado sobre ella y tiene un trineo" - en ese momento supuse que el trineo era para poder acarrear lo que necesitaba desde la Tierra hasta la Luna, no pregunté- "Y qué hace ese duende ahí abuela?" -"Vive allí, todas las noches lo puedes ver".

Han pasado muchos años ya de ello y cada vez que miro la Luna sigo viendo a ese duendecillo sentado en ella.


De vez en cuando me escapo hacia el país de los cuentos: de duendes, príncipes y princesas, castillos y caballos blancos, de brujas malas y de hadas, de hechizos que se rompen con un beso y un final feliz...
A veces, no quiero volver de ese país...



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