Inexplicable sensación de intensas ganas de gritar...A quién? ¿Por qué? Mejor callo, algún día se disipará o explotará de la misma forma que emerge un volcán.
"Puedo escribir los versos más triste esta noche", dijo Neruda. Yo los escribo y los vivo.
Oh Primavera!! Cuándo es tu día? ¿Cuándo apareces?¿Cuándo?...
Recuerdo una noche de mi niñez en que me senté en el antiguo patio de la casa, allá en el campo, rodeado de plantas y con una hamaca que colgaba de uno de los postes que sostenían el techo de paja. Allí me senté y a mi lado mi abuela. Con una de sus manos sostuvo las mías y con la otra me señaló el oscuro cielo, en realidad me señaló la Luna. Y preguntó: "Ves el duende que está sentado en la Luna?" .... Mis pupilas se dilataron y las pestañas quedaron, por segundos, inmóviles, enfocadas en aquello que había escuchado. ¡Sí, lo veo!, exclamé, ¡Está recostado sobre ella y tiene un trineo" - en ese momento supuse que el trineo era para poder acarrear lo que necesitaba desde la Tierra hasta la Luna, no pregunté- "Y qué hace ese duende ahí abuela?" -"Vive allí, todas las noches lo puedes ver".
Han pasado muchos años ya de ello y cada vez que miro la Luna sigo viendo a ese duendecillo sentado en ella.
De vez en cuando me escapo hacia el país de los cuentos: de duendes, príncipes y princesas, castillos y caballos blancos, de brujas malas y de hadas, de hechizos que se rompen con un beso y un final feliz...
…Más no todos tenemos esta función en la sociedad…
El postulado de Antonio Gramsci anula la concepción tradicional acerca del hombre: no podemos escindir homo faber de homo sapiens. Es decir, todos los hombres pensamos, puesto que aunque no realicemos la tarea propiamente dicha de intelectuales en la sociedad, todos tenemos una concepción de hombre, mundo, vida, etc. La propuesta del autor pretende superar la concepción que dejaba tajantemente demarcado que sólo las altas capas de la sociedad eran capaz de pensar mientras que las masas, las clases obreras estaban sujetos a sus designios, pensamientos y órdenes y existían solamente para cumplir el papel de “homo faber”, el hombre productor de bienes.
El hombre, es para Gramsci, espíritu, creación histórica, no es un mero objeto u organismo que ocupa un lugar sino que es un ser sociohistórico, reflejo de las condiciones que le son dadas por el contexto. Como buen marxista, rompe con el individualismo para hablar de "un ser social, un ser colectivo".
De ahí que no exista actividad humana que no implique pensar, que excluya el intelecto.
Sin embargo, esto va más allá en Gramsci: la noción tradicional, clásica de “intelectuales” supone que sólo los grandes científicos y filósofos de la historia pueden hacerse merecedores de este título, mientras los demás quedarían relegados a un plano de inferioridad intelectual, a la mera práctica sin reflexión de la misma.
Este filósofo supone que el papel del intelectual en una sociedad más humana, claro está, supera la mera función de “intelectual de oficio o de casta” ya que implica un reconocimiento de la propia realidad, responsabilidad, compresión y compenetración con la misma, supera el aislamiento o división que se daba en la vieja concepción y los hace mediadores entre el pueblo y el Estado. El intelectual no puede desprenderse o retraerse del pueblo porque de esa forma estaría reproduciendo la antigua concepción de “intelectual de oficio”.
La propuesta gramsciana abarca una nueva mirada de la dialéctica social: intelectuales y masa obrera conformarían lo que ha denominado bloque histórico, estableciéndose así una unidad inquebrantable donde los primeros le dan una organización y sentido a los planteamientos y necesidades de los segundos. Dicha unidad existe en todas las áreas de la vida: social, política, espiritual cultural, etc. – destruyendo de esta manera la concepción estatista de los estamentos sociales que no permiten movilidad en los mismos. Es decir, estas posiciones no son inamovibles, sino más bien asumen una estructura dialéctica.
El punto aquí es la acción, la reflexión ligada a la acción: praxis de la mano del bloque histórico y donde los obreros ya no son simples ejecutores sino que asumen un rol protagónico, se hacen escuchar por medio de esos intelectuales comprometidos con la realidad del mismo.
Ahora ya no se adquiere saberes para monopolizarlos en un pequeño grupo selecto, sino que el bloque permite la socialización de ellas a “cara descubierta”, transformándose en plataformas de acción y transformación social.
“La mayor parte de los hombres son filósofos en cuanto operan en la práctica y en su trabajo práctico está implícitamente contenida una concepción del mundo, una filosofía."
Me desgarro, me desangro, me inmolo.
Grité, lo más que mi garganta me dio, pero no quisiste oírme.
Imploré, como condenada a muerte, pero no tuviste compasión.
Me hundí en tus versos, versos de buen jugador.
Me infecté al creer y perdí la cordura…
Has hecho bien…Déjame sola!!! …Extirparé el mal, como un buen cirujano…
“Hoy, tu ausencia inundó todo…no tuvo compasión con nada..”
Todo cambio comienza luego de una crisis, de un “sacudimiento” de lo establecido, de romper con los paradigmas hasta el momento válidos. Supone, además, la idea que lo sostenido ya “no sirve”, no responde o simplemente no da respuesta a los problemas actuales.
El cambio (vaya palabra difícil) necesita tener una motivación, sea esta intrínseca o extrínseca al sujeto que lo movilice, que lo lleve a…
Cambiar el ambiente, las relaciones con los objetos y personas, los gustos y/o elecciones implica una transformación –o al menos contemplar la necesidad de hacerlo- en el pensamiento. No existe tal acontecimiento sino no hay una previa decisión y voluntad de hacerlo en el sujeto involucrado.
Esto supone ver una realidad distinta en la cual Ser, Transcurrir y Existir no como la que se estaba acostumbrada. Modifica las tensiones y deseos del individuo, lo cual es necesario para adaptarse a la propuesta… “Adaptarse o morir …en el intento”...
“Cambiar” es siempre bien aplaudido por los espectadores pero refiere todo un proceso para quien lo sufre: deconstruir, destruir, liberarse del “doble”, desnaturalizar la propia subjetividad. Todo un proceso que no se da de “la noche al día” y que está también en relación a los estados volitivos del sujeto, a su entorno y a la capacidad de tomar y “jugar” con los elementos del mismo que le vienen a la mano a fin de crear, recrear y/o romper, destruir…
Quien toma corajuda decisión de “cambiar su vida” o al menos un aspecto de ella, posiblemente lo haga frente a una situación límite o frente a la rutina de su propia existencia que también aburre, altera, “suprime” de alguna manera al sujeto. Cambiar o morir.
El tiempo, el contexto también producen las energías -sin entrar en creencias de la new age- para propiciar o no la transformación deseada. Claro, en el sujeto esta la última palabra, en su matriz posee la prepotencia, la fuerza y la creatividad para lograrlo. El desafío consiste en desnaturalizar la propia realidad y distanciarnos de la misma y así, tan sólo así, provocar-nos a… aún a costa de las percepciones y expectativas ajenas, de esas proyecciones que los otros colocan sobre el sujeto, de naturaleza egoísta claro está.
Así, en tanto no considere necesario la modificación aunque sea de una de las áreas en la vida, todo transcurre en la “normalidad” de la cotidianeidad; sin embargo, frente a la necesidad de cuestionar y transformar lo establecido, comienza el camino- largo o corto, depende- de una nueva perspectiva.
Llueve. Podría haber sido una lluvia mágica. Y lo es!
Imposiciones como suaves melodías...al tiempo dejan sordo a quienes las escuchan...
Cómo habla usted Señor! La verdad no entiendo su pensamiento o su lenguaje. Me parece sin sentido y lo veo lejano al mío. Mi discurso se aproxima a la verdad, a la razón, contempla los requisitos de considerárselo válido; pero usted, usted sólo me da risa.
No crea, de todos modos, que mi intención es herir su suceptibilidad o desvalorizar su opinión...¡No! Por favor! Respeto la libertad de pensamiento y de expresión, sólo quiero ayudarlo a encontrar la verdad así como yo lo hice.
Las personas de la ciudad ven mejor los detalles de la misma: sus luces, moviemientos, colores...Mientras que aquellas que viven campo adentro tienen agudizado el sentido de la vista y el oído aún en la oscuridad más tenebrosa del monte, en medio de víboras, zorros y otros animales peligrosos. Pero también captan de otra manera el amanecer. Más yo digo: "mi ojo ve bien, perfectamente bien en ambos contextos".
De veras no comprendo señor -y claro que he tratado de hacerlo, ufff si lo sabré- su falta de intelectual-ismo. Yo que he leído tanto, que estoy en condiciones de explicar cualquier fenómeno con las razones que la lógica y el pensamiento único me han brindado.
Considero que con el tiempo llegará al conocimiento de la verdad y será un reconocido orador - como yo-
Insisto, no es mi intención descalificar su postura.